Construyendo
Tras diseñar a mi monstruito sobre el papel, llegó la hora de darle vida.
En dos planchas de cartón dibujé el cuerpo, la parte delantera y la trasera serían iguales. Para unirlas utilicé dos estructuras de cartón que serían el esqueleto y lo que daría forma y fuerza a toda la estructura, las dí forma oval para que el centro del cuerpo fuera más ancho que los laterales.
Después lo rellené por dentro con papel de periódico para que cogiera forma.
Pinté todo el cuerpo de color magenta mezclado con blanco, el resultado fue un rosa chicle. Con este color cubrí todo el cuerpo.
Después con dos listones de cartón hice las alas, las pegué y las pinté del mismo color que el cuerpo.
Mientras se secaba, comencé a hacer la cabeza. Inflé un globo, con papel de periódico y una mezcla de agua y pegamento cubrí todo la superficie poniendo varias capas para que fuera consistente.
(Tengo que añadir que la primera vez que vi esa mezcla de agua con pegamento o algo parecido me dio bastante mal rollo. Además veía que por más que añadía periódico al globo, los trozos estaban muy mojados y no pensaba yo que fueran a pegar).
Cuando al día siguiente fui a por el globo vi que, efectivamente se había pegado todo bastante bien, por lo que le di otra capa, pero esta vez ya con el papel definitivo que había traído especialmente para la ocasión. Eran las partituras, mis queridas partituras, (fotocopiadas claro, no las originales) las que formaban parte del repertorio de varios coros de los que soy integrante. Lo dejé secando y cuando fui a la semana siguiente a por ello el resultado era el esperado, estaba muy emocionado.
Añadía dos bultos que le faltaban a la cabeza, como una especie de cuernos o protuberancias, lo dejé secar.
Mientras se secaba la cabeza, pinté el cuerpo, con los dedos. Y encontré algo muy placentero en aquella acción, me sentía libre, poder coger la pintura, y estamparla sobre el cartón rosado, de forma libre, algo salvaje había dentro de mi que quería salir, un niño que ansiaba volver a mancharse como antaño lo hacía con la arena en el parque...
Para terminar de pintar el cuerpo utilicé tres colores: violeta, blanco y negro. Seguí el mismo proceso para pintar la estructura de las alas.
Para crear las alas utilicé una tela dorada que tenía en casa, seguía la premisa de construir a nuestro monstruito con material reciclado, por lo que le di otra vida más a la tela que tantas veces había usado en obras de teatro para representar personajes que tantas alegrías me había dado.
Corté la tela en dos partes iguales, y, al principio no me convencía por cómo quedaba, pero después de consultar a Florencio y darme su sabio consejo, las di forma y las rasgué en algunos puntos para tuvieran más presencia y se vieran mucho más bonitas. Los trozos de tela que conformaban las alas estaban enganchados a la parte inferior de las mismas gracias a unas arandelas.
El cuerpo estaba terminado, sólo faltaba a cabeza, cuando ya estaba lista la pegué a la parte superior del cuerpo utilizando silicona y papel de periódico para rellenar los huecos que quedaban y que la cabeza tuviera la menor movilidad posible.
Cuando pegué la cabeza, pinté los ojos utilizando como guía unos que había traído impresos Florencio, ya que no me gustaba ni el color ni el tamaño que tenían, es de lo que más orgulloso me siento, ya que creo que son increíbles y que me han quedado muy bien.
Y este es el resultado final junto al artista y creador de esta maravilla !! Él, genio y figura.
En dos planchas de cartón dibujé el cuerpo, la parte delantera y la trasera serían iguales. Para unirlas utilicé dos estructuras de cartón que serían el esqueleto y lo que daría forma y fuerza a toda la estructura, las dí forma oval para que el centro del cuerpo fuera más ancho que los laterales.
Después lo rellené por dentro con papel de periódico para que cogiera forma.
Pinté todo el cuerpo de color magenta mezclado con blanco, el resultado fue un rosa chicle. Con este color cubrí todo el cuerpo.
Después con dos listones de cartón hice las alas, las pegué y las pinté del mismo color que el cuerpo.
Mientras se secaba, comencé a hacer la cabeza. Inflé un globo, con papel de periódico y una mezcla de agua y pegamento cubrí todo la superficie poniendo varias capas para que fuera consistente.
(Tengo que añadir que la primera vez que vi esa mezcla de agua con pegamento o algo parecido me dio bastante mal rollo. Además veía que por más que añadía periódico al globo, los trozos estaban muy mojados y no pensaba yo que fueran a pegar).
Cuando al día siguiente fui a por el globo vi que, efectivamente se había pegado todo bastante bien, por lo que le di otra capa, pero esta vez ya con el papel definitivo que había traído especialmente para la ocasión. Eran las partituras, mis queridas partituras, (fotocopiadas claro, no las originales) las que formaban parte del repertorio de varios coros de los que soy integrante. Lo dejé secando y cuando fui a la semana siguiente a por ello el resultado era el esperado, estaba muy emocionado.
Añadía dos bultos que le faltaban a la cabeza, como una especie de cuernos o protuberancias, lo dejé secar.
Mientras se secaba la cabeza, pinté el cuerpo, con los dedos. Y encontré algo muy placentero en aquella acción, me sentía libre, poder coger la pintura, y estamparla sobre el cartón rosado, de forma libre, algo salvaje había dentro de mi que quería salir, un niño que ansiaba volver a mancharse como antaño lo hacía con la arena en el parque...
Para terminar de pintar el cuerpo utilicé tres colores: violeta, blanco y negro. Seguí el mismo proceso para pintar la estructura de las alas.
Corté la tela en dos partes iguales, y, al principio no me convencía por cómo quedaba, pero después de consultar a Florencio y darme su sabio consejo, las di forma y las rasgué en algunos puntos para tuvieran más presencia y se vieran mucho más bonitas. Los trozos de tela que conformaban las alas estaban enganchados a la parte inferior de las mismas gracias a unas arandelas.
El cuerpo estaba terminado, sólo faltaba a cabeza, cuando ya estaba lista la pegué a la parte superior del cuerpo utilizando silicona y papel de periódico para rellenar los huecos que quedaban y que la cabeza tuviera la menor movilidad posible.
Cuando pegué la cabeza, pinté los ojos utilizando como guía unos que había traído impresos Florencio, ya que no me gustaba ni el color ni el tamaño que tenían, es de lo que más orgulloso me siento, ya que creo que son increíbles y que me han quedado muy bien.
Y este es el resultado final junto al artista y creador de esta maravilla !! Él, genio y figura.









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